¿Cuántas veces has sentido que necesitas comenzar de nuevo?
Creo que la vida constantemente nos pide que nos revisemos, que evaluemos y que podamos elegir. Muchas veces esos momentos llegan disfrazados de crisis: existencial, familiar, laboral, afectiva o espiritual. Con el tiempo he aprendido que, cuando empezamos a sentirnos incómodos con la vida que estamos llevando, es porque algo dentro de nosotros necesita cambiar.
Cuando la vida nos pide cambiar
Casi siempre, la pregunta que aparece es: ¿Qué estoy haciendo mal? ¿Por qué ya no me siento bien como antes? Pero pocas veces logramos ver esa incomodidad como lo que es: una invitación a revisar la manera en la que estamos viviendo. Cuando trabajo con mis consultantes, casi siempre encuentro que detrás de la crisis hay una necesidad no escuchada, que termina convirtiéndose en un conflicto con nosotros mismos.
No siempre es fácil escucharnos. Cuando dejamos de disfrutar algo que antes nos llenaba de placer, cuando no logramos conectar con nuestra pareja aun sabiendo que la amamos, cuando ya no me siento a gusto con el rol que tengo en mi trabajo, cuando estoy con personas que siempre he querido y, de la nada, parecen ya no caerme bien… “Algo en mí no anda bien”, nos decimos. Pero si nos escuchamos con atención, podemos descubrir qué es lo que de verdad necesitamos.
Escucharnos para encontrar sentido
Muchas veces esos cambios se sienten como falta de sentido: ya no nos reconocemos en lo que siempre nos conectó o nos gustó, y empezamos a pensar que estamos deprimidos o que la vida se está apagando. En muchos casos, lo que está pasando es otra cosa: nuestra búsqueda de sentido se está activando, nos estamos actualizando y necesitamos aceptarlo. Y si ese desánimo se queda, pesa demasiado o no te deja vivir tu día a día, pedir acompañamiento profesional también es una manera de escucharte.
Actualizar nuestro software personal
Con mis consultantes hablo de “actualizar el software”. Hay momentos en que nuestra vieja forma de pensar, nuestros hábitos o actividades ya no nos funcionan, y tenemos que estar dispuestos a actualizarnos. Eso no significa borrar lo que somos. La identidad es como una colcha de retazos: parte por parte vamos construyendo quienes somos, y vamos incluyendo personas, circunstancias, trabajos y actividades que nos aportan, que nos gustan, que conectan con nosotros. En algún punto, algunos retazos ya no combinan tanto, y entonces agregamos otros nuevos.
Donde todo comienza significa dejar de vivir en piloto automático. Y aquí entra nuestra responsabilidad. Cuando algo no va bien, solemos esperar a que el tiempo lo cure, a que todo se arregle con calma o a que “se me pase”. Pero detrás de mi incomodidad casi siempre hay una responsabilidad escondida: revisarme, escucharme, identificar mi necesidad y hacerme cargo. Hacerme cargo no es culparme; es la máxima expresión de libertad. Es ser capaz de elegir qué quiero hacer con lo que siento y transformar mi vida a partir de pequeñas acciones que respondan a esa inquietud.
El punto CERO es potencial en movimiento: ese momento decisivo en el que decides que las cosas tienen que cambiar y das el primer paso. Aún recuerdo el día que dejé las drogas, hace 16 años. Todo empezó cuando acepté que necesitaba ayuda. Todavía no había hecho mucho, estaba lleno de miedo y no creía ser capaz, pero en el fondo sabía que mi vida se iba a transformar. Esa decisión me cambió la vida y, literalmente, es lo que me tiene hoy aquí, compartiendo este blog contigo.
“Hacerme cargo no es culparme; es la máxima expresión de libertad”.
El punto CERO: donde comienza la transformación
El punto CERO es ese lugar donde ponemos a disposición todos los recursos personales que tenemos y que, por una u otra razón, no habíamos logrado desarrollar. Es el lugar exacto donde las motivaciones se convierten en acciones, y allí todo cambia. Si por años has intentado cambiar cosas que no te gustan y no lo has logrado, quizás es porque aún no has llegado a ese punto, donde pasamos de menos a más y empezamos a sumar hasta alcanzar la meta que posiblemente deseamos. Cuando decidimos que hoy será el primer día del resto de nuestras vidas, es cuando de verdad elegimos cómo queremos vivir.
No pretendo con este blog cambiar tu vida; pretendo recordarte que la libertad está en tus manos. Soy fiel creyente de los cambios y del potencial del ser humano para sacar su mejor versión. Lo he vivido en mi propia vida y en la de muchísimos consultantes que han pasado por mi consultorio. Siempre hay una frase, una persona o una situación que se convierte en un punto CERO, y desde ahí, todo comienza.